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«Y se reunieron los de Judá para pedir socorro a Jehová; y también de todas las ciudades de
Judá vinieron a pedir ayuda a Jehová» (2º Crónicas 20:4).
La repentina noticia de una gran invasión vino a Josafat, y, como verdadero hombre de Dios, se puso inmediatamente a buscar al Señor y proclamó ayuno general. La gente vino rápidamente y toda la nación clamó ardientemente al Señor por ayuda.
I. CÓMO PIDIERON ELLOS AYUDA.
- Expresaron su confianza (vers. 6).
- Recordaron los hechos pasados de ayuda del Señor (vers. 7). Confesaron su condición.
Reconocieron que no tenían:
* Ningún poder. «No tenemos fuerzas contra esta gran compañía.»
* No tenían plan. «Ni sabemos lo que tenemos que hacer» (vers. 12).
Entonces levantaron sus almas a Dios. «Nuestros ojos están sobre ti.»
- ¿A dónde podían mirar ellos con más seguridad?
II. CÓMO LA RECIBIERON.
- Por una renovada seguridad. «El Señor estará con vosotros» (vers. 17).
- Clamando sus temores. «No tengáis temor.»
- Exhortándoles a practicar una mayor fe (vers. 20). En una dirección distinta (vers. 16).
III. CÓMO OBRARON AL RECIBIR ESTA AYUDA.
- A ellos adoraron. Con una expresión de verdadera reverencia el rey y el pueblo se
inclinaron ante Jehová (vers. 18). La verdadera oración nos equipa para la batalla.
- Ellos adoraron, antes recibieron misericordia. Leed el versículo 21.
- Vieron cumplida la promesa del Señor (vers. 24). Bendijeron al Señor (vers. 26).
- Tuvieron reposo (vers. 30).
- ¿No hay motivo para reunirnos nosotros ahora con el fin de rogar contra los mohabitas,
monitas y edomitas de la superstición, la mundanalidad y la incredulidad?
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Este capítulo, que empieza con gran peligro, temor y tribulación, termina con gozo, alabanza, quietud y reposo. Dos palabras aparecen a través de todo él -Alabanza Y Adoración-, hermanas gemelas que siempre deben ir juntas. Una palabra las une aquí: Fé.