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«¿Por qué se da vida al hombre que no sabe por dónde ha de ir, y a quien Dios ha
encerrado?» (Job 3:23).
El caso de Job fue de tal naturaleza que la misma vida se le hizo aborrecible y se preguntaba por qué tenía que mantenerse vivo para sufrir. ¿No podía la misericordia de Dios permitir que
muriera? La vida es lo más precioso, sin embargo, a veces, llegamos al punto de preguntarnos por qué nos es dada.
I. LAS CIRCUNSTANCIAS QUE PROVOCAN LA PREGUNTA.
1. Se halla en medio de una tribulación muy profunda, tan profunda que no puede ver el fondo de ella. No puede percibir ninguna base de consuelo, ni en Dios ni en los hombres. Se encuentra «encerrado».
2. No puede ver ninguna causa o motivo para tal aflicción; no ha cometido ningún pecado especial; no parece posible que haya en ello ningún motivo de bien.
3. No sabe qué hacer, tomar paciencia es duro, creer que hay algún propósito en tal aflicción es difícil, la confianza es escasa y el gozo más allá de todo alcance; la mente se encuentra en profunda oscuridad. El misterio produce inquietud y dolor.
4. No puede ver el camino de salida (Ex. 14:3).
II. LA PREGUNTA EN SÍ MISMA: « ¿Por qué se da vida?», etc.
1. Es una pregunta impertinente. Significa una exaltación del juicio humano. La ignorancia
se muestra arrogante.
2. Repercute contra Dios. Insinúa que sus caminos necesitan explicación, que son
irrazonables, injustos, insensatos o duros.
III. RESPUESTAS QUE PUEDEN SER DADAS A ESTA PREGUNTA.
1. En cuanto al impío las respuestas son evidentes. Es misericordia el que se le prolongue la
luz de la vida, pues le preserva de peor sufrimiento. Para el tal, desear la muerte significa el infierno, excepto que el amor de Dios le llame al arrepentimiento.
Es amor de Dios que te llama a arrepentirte, si te hallas en tal situación. Cada tristeza
tiene el propósito de encaminarte a Dios.
2. Para la persona piadosa hay, sin embargo, todavía más razones evidentes.
Tus pruebas son para:
- Hacerte ver todo lo que hay en ti. En el profundo dolor del alma es cuando
descubrimos de qué hemos sido hechos.
- Traerte más cerca de Dios. Sus aguijones te empujan hacia Dios; las tinieblas te hacen acercar más a El; la continuación de la vida es para hacer que la gracia crezca; como un ejemplo para otros. Algunas personas han sido escogidas como monumentos de los tratos especiales del Señor. Como una especie de faros a otros maríneros de la vida.
- Engrandecer la misericordia de Dios. Si nuestro camino fuera siempre brillante no podríamos dar testimonio del poder consolador y liberador del Señor.
Aunque los hombres a veces desean la muerte y les parece que les sería un gran alivio, puede
serles la mayor calamidad posible. Pueden no estar preparados. Para un pecador la tumba no trae reposo; la vida venidera no le provee consuelos. Uno de los propósitos de Dios puede ser mostrar a los malos cuán intolerable será su aflicción futura y cuán importante es para ellos estar listos para morir.
Si no pueden soportar más las penas y tristezas de unas pocas horas en esta corta vida, ¿cómo soportarán el sufrimiento eterno? Si es tan deseable ser librado de la tristeza del cuerpo aquí que la tumba sería, a pesar de todo, un lugar de reposo, cuán importante es encontrar algún medio para asegurar la liberación de los padecimientos eternos.
El verdadero lugar de liberación para un pecador no es la tumba, sino la misericordia de Dios. En aquel puro cielo al cual es invitado por la sangre de la cruz. SI; este lugar santo, el cielo, será nuestro reposo ideal del sufrimiento del pecado. Y el cielo será tanto más dulce en proporción al dolor que hayamos sufrido sobre la tierra. ---Albert Barnes.